RSE

La Responsabilidad Social Corporativa (RSC), Responsabilidad Social de las Empresas (RSE), o Responsabilidad Corporativa (RC): Hablar de responsabilidad corporativa es hablar de interacción, de tener en cuenta los impactos que la empresa genera sobre sus clientes, empleados, accionistas, comunidades, sobre la sociedad en general… También sobre el sector de la discapacidad. Ello implica el cumplimiento obligatorio de la legislación pero también implica la asunción  voluntaria por parte de la empresa de los compromisos que considere necesarios para mejorar la calidad de vida de sus empleados y de la sociedad en la que opera y con la que interactúa. Esforzándose porque su impacto sea positivo para su entorno en lugar de negativo como venía ocurriendo en muchos casos en el pasado. La dimensión de la discapacidad es, en definitiva, una oportunidad. La oportunidad de dar una respuesta contundente a la pérdida de legitimidad de las empresas en los años recientes como consecuencia de poner sus intereses por encima de los de la sociedad. Creando valor para la sociedad al mismo tiempo que se crea valor para la empresa. El objetivo de la empresa debe ser redefinido como la creación del valor compartido, junto al logro de beneficios.

Bien es cierto, que afrontar políticas de RSC en materia de discapacidad, como en otros casos, requiere una apuesta decidida, una convicción, y se beneficia del acompañamiento de expertos en la materia.

El marco normativo establece los mínimos legales exigibles a partir de los cuales las empresas pueden marcar sus objetivos sociales.

Hoy en día las empresas realizan notables esfuerzos para cumplir con la ley (Legal Compliance), pero las empresas más concienciadas y socialmente responsables van más allá e implantan objetivos que van más lejos, marcándose unas líneas éticas a cumplir (Responsabilidad Corporativa o RSC/RSE). La Responsabilidad Corporativa y el COmpliance pueden generar un valor económico para la empresa, ya que aumenta ingresos y reduce costes. Los ingresos pueden aumentarse mediante un incremento en las ventas debido a una reputación mejorada, y los costes pueden ser disminuidos a través de mejoras en el proceso y menores sanciones. Y, además, ser sostenible, y, un buen ciudadano social son, simplemente, responsabilidades de la empresa.

¿Por qué las empresas han de integrar la dimensión de la Discapacidad en las estrategias de RSE?

Las personas con movilidad reducida son un grupo de interés, representando el 16% de la población europea (80 millones de personas), y se relacionan con las empresas desde todos los puntos de vista: como empleados, usuarios/clientes, proveedores, accionistas, son una parte importante de la sociedad en la que operan e interactúan las empresas.

Sin olvidar, además, que la accesibilidad aplicada al diseño de entornos, bienes y servicios termina beneficiando a toda la población, especialmente en una sociedad en envejecimiento progresivo.

Ello supone que las organizaciones que avancen en materia de discapacidad estarán mejor situadas, repercutiendo ello además en su imagen y reputación corporativa. Son muchos los beneficios que aporta y reporta acometer políticas inclusivas.

Es cuestión de enfocar una estrategia y sistema de gestión que entienda, e integre, la discapacidad de manera transversal en las organizaciones.

Las bases que deben establecerse para afrontar con éxito un proceso de RSC en materia de discapacidad son:

  • Liderazgo e impulso desde la alta dirección de la compañía.
  • Enfoque estratégico y transversal a todas las actuaciones de la entidad.
  • Formación de los empleados en la materia.
  • Integración laboral de personas con discapacidad (empleados y clientes).
  • Implantación de un código ético y de un canal ético de denuncias.
  • Relación responsable con proveedores. Cadena de valor. Extender las acciones de RSE a favor de la discapacidad hacia proveedores y subcontratistas.
  • Solidaridad y acción social.

RSE Una oportunidad y una necesidad.

La RSE supone para las empresas integrar en la gestión las preocupaciones económicas, sociales y medioambientales. La gestión responsable tiende hacia un modelo en el que la RSC, y la discapacidad forman parte de la definición del éxito corporativo, y forman parte de la propia actividad de la empresa.

Así, para avanzar en materia de discapacidad, por parte de las empresas es preciso reforzar la cooperación con las diversas instituciones y partes activas de las entidades de referencia.

Para ello es importante establecer mecanismos y estructuras que permitan que las cuestiones relativas a este grupo de interés se escuchen, y que dichas cuestiones tengan acceso a la participación en la vida de la empresa. Lo mismo ocurre con todo lo relativo a los códigos de conducta de la empresa. La discapacidad debe estar presente en los mismos, siendo un instrumento esencial a la hora de establecer las principales líneas de la cultura corporativa, así como el compromiso en materia de diversidad e inclusión. La declaración de intenciones recogida en el código de conducta —también denominados códigos éticos— de la empresa debe ser la antesala de los aspectos prácticos, y de los planes de acción específicos para las personas con discapacidad.